Una misma uva, tres caras de Castilla y León.
Nexus y Frontaura son dos proyectos de una misma casa en el corazón vitícola de Castilla y León, con 160 hectáreas de viñedo repartidas entre tres denominaciones. No persiguen modas: cada vino nace de la variedad que lleva siglos en esa tierra, vinificada para que sepa exactamente al lugar de donde viene. Juntos recorren el norte de España sin salir de un mismo proyecto.
En Ribera del Duero, Nexus trabaja el Tempranillo —que acá llaman Tinta del País— en tintos de altura: firmes, de fruta honda, pensados para guardar. Del Nexus One más joven al Gran Reserva, es la misma uva contada en distintos grados de paciencia. Y como etiqueta más distintiva, Pisarrosas: Tempranillo de una de las zonas más altas de la denominación.
Un poco más al oeste, en Toro, esa Tempranillo se vuelve Tinta de Toro: más carnosa, más solar, con el carácter de una zona de veranos extremos. De ahí salen los Aponte y el Dominio de Valdelacasa, y hasta un rosado que baja la intensidad sin perder el sol.
Y en Rueda entra el blanco: el Verdejo autóctono, fresco y aromático, para la mesa de todos los días. Tres denominaciones que casi se tocan en el mapa y saben distinto en la copa —recorrerlas juntas es entender por qué una región puede hablar en tres idiomas.
Lo que tenemos de Nexus & Frontaura, listo para pedir.








