Ocho mil años de vino, en cuatro botellas.
Mildiani es una bodega familiar georgiana que trabaja las denominaciones clásicas del país —Kindzmarauli, Khvanchkara, Tsinandali— y elabora también en qvevri, la ánfora de barro enterrada que Georgia usa desde hace milenios. Combina esa tradición con estándares modernos y acumula premios internacionales recientes.
Georgia es, para buena parte de los arqueólogos, la cuna del vino: hay evidencia de vinificación de hace unos ocho mil años. El qvevri —una ánfora de barro que se entierra hasta el cuello— es Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO desde 2013.
Cada nombre de estas botellas es una denominación de origen, no una marca. Kindzmarauli y Khvanchkara son tintos naturalmente semidulces; Tsinandali es un blanco seco de Kakheti. Son categorías con reglas propias, como lo sería un Chianti o un Rioja.
El Saperavi es la tinta insignia del país y una de las pocas del mundo con la pulpa también roja, no solo el hollejo. De ahí su color casi opaco.
Lo que tenemos de Mildiani, listo para pedir.