Hungría no es solo Tokaj: al sur está Szekszárd.
Bodri es una bodega familiar del sur de Hungría, en el paraje Faluhely de Szekszárd. István Bodri la levantó en 1999 sobre viñedos abandonados y hoy es uno de los dominios más conocidos de la región. Trabaja las tintas húngaras de siempre —Kékfrankos y Kadarka— en tintos, cuvées y rosados, con bodega, restaurante y alojamiento en la misma finca.
En 1999 István Bodri compró tierra en el valle de Faluhely, al sur de Szekszárd, donde el viñedo estaba abandonado. Las primeras hectáreas se plantaron en 2001: todo lo que hay hoy vino después de esa decisión.
La planta de elaboración y el restaurante llegaron en 2003. Entre 2008 y 2011 levantaron una bodega de doce cúpulas que la casa describe como la mayor construcción de ese tipo en Europa Central.
Szekszárd es tierra de Kékfrankos y Kadarka. De ahí salen el Bikavér —la «sangre de toro»— y el Siller, un tinto tan claro que casi es rosado: una categoría propia húngara, entre rosado y tinto ligero.
Lo que tenemos de Bodri, listo para pedir.






